martes, 12 de junio de 2012

Estrés. Cómo combatirlo.


Información del Estrés – Cómo combatirlo

En nuestro cuerpo hay mecanismos de autocorrección, que nos mantienen en un nivel óptimo de lo que denominamos buena salud. Estos mecanismos los controla una parte del cerebro y otra el sistema nervioso. 
Las personas somos las únicas que ante determinadas situaciones podemos crear un estado continuo de alerta, por largo tiempo que a la larga conducirá a enfermarnos.
Existen varios tipos de ESTRÉS:
Por motivos físicos, provocado por excesos relacionados con nuestro cuerpo como agotamiento, dolores…
También provocado por excesos, pero de sustancias tóxicas, provenientes de los medicamentos, una mala alimentación, demasiado azúcar, alcohol…
Como consecuencia de la vida moderna, puede provocarlo las frecuencias electromagnéticas que vienen con la electricidad, móviles…
También hay el provocado por emociones fuertes recibidas a lo largo de la vida como la perdida de seres queridos, tragedias…


Nuestros pensamientos nos enferman y estos pasan a ser controlados por los sentimientos.
Así lo que debería ser una reacción a un momento concreto, se prolonga por horas o incluso días y pasa a ser nuestro humor. 


El ESTRÉS evita que podamos absorber la comida adecuadamente. También hace que la adrenalina que libera nuestro cuerpo, se malgaste y esto hace que al cerebro le falte una correcta activación provocando la depresión.


El ESTRÉS nos saca del momento presente: si el pensamiento nos lleva al pasado es depresión y si nos llevan al futuro es ansiedad.
Este estado continuado de tensión también provoca que otros órganos pasen a trabajar más de lo habitual, apareciendo un sinfín de enfermedades, colapsando los tejidos y acelerando el envejecimiento.
Ya antes de la concepción nuestros genes almacenan información de nuestros antepasados. Durante el embarazo el feto está en contacto con la madre a través del flujo sanguíneo y si esta padece ESTRÉS, sus conductas le afectaran.
Después del parto el entorno le influye enormemente.
Eso no quiere decir que esta situación no pueda cambiarse, con las condiciones adecuadas, pero sí se pueden activar los genes positivos.


Afrontar un cambio es difícil, tememos lo desconocido y no todos llegamos a la meta.


En cuanto tomamos conciencia de nuestro estado y decidimos interrumpir este proceso, es cuando se rompe la inercia de este trastorno.
Hemos de detectar las emociones que nos atacan, analizarlas, e intentar llegar a su raíz a través nuestra voluntad de resolución, siendo conscientes  que nuestro cuerpo rechazará el cambio, para seguir recibiendo los mismos estímulos a los que está habituado.
Hemos de tener en cuenta que tener un pensamiento, no significa que este sea verdad.
El siguiente paso es plantearnos lo que queremos para nosotros y trabajarlo mentalmente y a menudo, de esta forma el cerebro se reorganiza para captar nuestros esfuerzos y sacarnos a flote. Ello nos llevará a experimentar cómo el entorno responde a la mente y esta nos atrae una nueva vida, equivalente con esta nueva mente.
Si de verdad lo queremos, podemos conseguirlo.

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